Observadores Onanistas

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Las groupies que quisieron joderme la noche.




Desde siempre me ha fascinado la música en directo, si un grupo me gusta de verdad y he tenido la posibilidad de ir a un concierto suyo jamás he dudado en hacerlo, he acudido a eventos enormes, yo que sé 80.000, 90.000 personas y a encuentros más íntimos y minimalistas, estadios, plazas de toros, auditorios, pub, cafeterías, bares, incluso en plena calle, y aunque habré visto prácticamente de todo jamás me había encontrado un caso como el del último concierto al que asistí.

Llegamos con tiempo suficiente al local como para poder ver a los teloneros y disfrutar de unas cervezas tranquilamente, la sala todavía está a menos de la mitad de su capacidad y se prevé que se llene completamente pues en taquilla cuelga el cartel de: No hay entradas. Según se va acercando el final del grupo telonero van entrando más y más gente y observamos con nuestras birras en la mano el goteo constante de personas desde la barra o algún lugar apartado del escenario.

El grupo por el que hemos ido y al que queremos ver y oír está a punto de saltar al ruedo, y por supuesto es hora de tomar posiciones, obviamente me apetece estar en el meollo de la cuestión, no he ido hasta allí para quedarme el último en la fila y no disfrutarlo como se merece, queremos acercarnos a las tablas, sentir el calor de los focos cerca y el abrazo del sonido… va a ser una tarea difícil porque somos 13, pero lo veo asequible, nos encaminamos al escenario.

Tampoco necesito estar en la línea de fuego, pero si lo bastante cerca, la cola va avanzando, no doy ni un solo empujón, ni un solo codazo, voy despacio abriendo camino, pidiendo perdón casi a cada paso, hasta que me topo con unas “groupies”… me impiden el paso;

Groupie: - No puedes estar aquí, estamos nosotras
Yo: - Que yo sepa no hay localidades numeradas ni butacas, puedo estar aquí igual que tú.
Groupie: - No tengas tanto morro, nosotras hemos llegado antes
Yo: -¿Antes de que?, llevamos más de hora y media en la sala, estábamos en la barra pidiendo y tu has llegado hace 5 minutos..
Groupie: - Me da igual no haberos ido 
Yo: - Bah!! Que no me cuentes historias!!! Me pienso quedar igual.
 
En esto el resto me ve discutiendo con la groupie y el grupo se parte, hay quien decide continuar el avance conmigo y otros que optan por quedarse atrás por no provocar movida, y soy yo el primero que no quiero movida, ni verme envueltos en jaleos, yo he venido a pasármelo bien, a disfrutar, ya dije que en mi marcha en ningún momento hice uso de la fuerza, y que venga una niñata a joderme la noche y ponerme de mala ostia pues me jode, pero vamos que paso, que es mejor ignorarla, que no merece la pena que te amargue una insolente con el “pelocho” goteando y las feromonas en pie de guerra.

¡Yo alucino! no sé a qué lugares ni a que sitios habrá ido esta gente, pero vamos yo en muchos conciertos me he llevado golpes, codazos, me han mojado con la bebida, me han pisado 3.800 veces en cada pie, me han empujado e incluso me he comido avalanchas de desplazarme 50 metros, 100 metros o que se yo del lugar inicial en el que estaba, y por supuestísimo me ha tocado delante el único tío de 2 metros 10 de todo el recinto con el que no veía un carajo… pero jamás he montado un pollo ni he puesto el grito en el cielo, porque son cosas que pasan.

Me olvido del tema, me centro en lo que debo, y a divertirse tocan, cantamos, bailamos, saltamos, reimos…. estamos bien posicionados los 7 que al final nos hemos quedado en nuestros 13 de defender que tenemos los mismos derechos que los demás.

Ya bien avanzado el concierto, otra amonestación, ahora es una chavalín el que me dice que estoy invadiendo su espacio…..¿¿¿¿¿?????!!!!!!!!, y ni siquiera le he rozado…. Ya no sé si es la arrogancia o la inexperiencia de la edad o que esta noche está la gente más tonta de lo normal… pero ya a estas alturas de la película ni me molesto, no pienso gastar saliva y tiempo en una situación que no tiene remedio, he venido a pasármelo bien… “perder la voz cantando una canción es la mejor medicación!!!”



viernes, 28 de noviembre de 2014

Mi penúltima visita a la capital del reino.



Necesitaría al menos 100 vidas para conocer todos los lugares de cuento y encanto y locales gastronómico-festivos que esconde la gran Madrid, necesitaría también los 100 hígados de esas 100 vidas y además una tarjeta black… posiblemente ni siquiera en esas 100 vidas me daría tiempo, porque unos nuevos establecimientos abrirían otros tantos echarían el cierre, algunos se pondrían de moda y otros caerían en el moho y en el polvo del olvido… mientras me llegan esas 100 vidas con sus 100 hígados y mi tarjeta black, disfrutaré de la que tengo. 

Mi última escapada a la capital del reino resultó ser bastante provechosa y sobre todo divertida, habíamos quedado a comer en el Restaurante “Bistro y no bistroblablabla” de la calle Prim, en pleno centro, al parecer su propietario es Santiago Segura (esto no lo tengo confirmado, asique es posible que meta la gamba), pero si es cierto lo del propietario esperaba algo más divertido y transgresor… por ejemplo el plato “nos hacemos unas pajillas” o “el Fary es Dios”… la verdad no comimos mal, y el precio fue lógico, quitando esto nada más que reseñar, restaurante normal, con decoración normal y unos camareros más perdidos de lo normal…. El tercer vino que pedimos por fin lo tenían.

Paseíto por un barrio de chueca, que si está así de gente un sábado cualquiera no me quiero ni imaginar cómo se pondrá en el día del orgullo… salía gente hasta debajo de la gente que había debajo de las piedras… menudo ambiente (dicho desde el cariño), la verdad, el barrio respira vida por los cuatro costados, me gustó bastante, invita a salir, a pasear, a comprar.

Nos dirigimos a un local de moda, Gymage, que no sabemos si es un gimnasio, una cafetería, una cafetería de un gimnasio…. Llegamos, cogemos un ascensor que nos lleva hasta la planta de arriba, y allí nos encontramos una mega terraza, a diferentes alturas, con adornos acuáticos y alfombrado en césped artificial, con varías barras de copas, mobiliario blanco ibicenco de diseño, taburetes puff, sofás, y vistas urbanas del centro… Como logramos hacernos con sitio y tampoco resultó ser un lugar demasiado caro (para el centro) nos pasamos allí gran parte de la tarde, además una vez que consigues mantener el equilibrio en un asiento de diseño ya todo es pan comido.

Había que picar algo, pues nos esperaba un concierto, y es importante entretener al estómago con algo sólido… Nos aseguraron que en la cafetería Nebraska de gran vía se servían los mejores perritos calientes de todo Madrid, tampoco puedo confirmar que sean los mejores perritos, creo que es el único que me he comido en la capital… pero sí que es verdad que me supo a gloria, a teta o como cada cual prefiera… Además en la cafetería nos encontramos con la actriz Gemma Cuervo, que los de allí estarán acostumbrados, pero a los que llegamos por la mañana del pueblo, con la cesta de la gallina en un brazo y una oveja en el otro y no sabemos por dónde cruzar el semáforo, nos impresiona bastante.

Conciertazo de La Maravillosa Orquesta del Alcohol en la Sala Sol (esto casi da para otro post).

Y como colofón al crimen perfecto… el Toni 2…. Hacía tiempo que no me encontraba con un local tan…. Bohemio??, bizarro??, casi no encuentro palabras para describirlo, el Toni 2 es un local aparentemente con nada especial, entramos, lleno hasta las cartolas…. No le encuentro el punto, por la decoración no es un pub y por las luces tampoco, más bien parece una cafetería, está tan lleno que parece que estés bailando reguetón de tanto froteo… al final diviso el corazón y el significado del Toni 2…  como si fuese una sala aparte, doblando una esquina, te encuentras un piano enorme, el mismo piano hace las veces de mostrador para muchas de las copas, y todos se ponen alrededor del pianista a cantar a coro, y te encuentras con gente de 20 años y de 60, componiendo el coro más multicultural que jamás he visto, pero esto da igual, y que el sonido sea como el culo también da igual, la gente ha venido a divertirse y a olvidarse de sus problemas, y se van sucediendo los temazos: “Con dinero y sin dinero”, “Clavelitos”, “La abeja Maya”… lo que se nos ocurra, las que se sabe todo el mundo, y sinceramente con las que más te diviertes a ciertas horas de la mañana, y el alcohol, la música y las risas nos inundan y ves a la gente de 20 años y a los de 60 con una sonrisa de oreja a oreja... repetiría este local sin lugar a dudas, y cantar hasta desgañitarnos y pedirnos la penúltima…