
Las
historias están para contarlas, y precisamente no tantas profesiones habrán
sufrido cambios tan drásticos y evoluciones tan importantes como la industria
de la minería, que aunque siga pareciendo un oficio propio del paleolítico, si
se rasca y se indaga un poco intentando conocer y acercarse a este quehacer tan
importante y necesario, te darás cuenta de la notable evolución que se ha
ejercido en las batallas de los viajes a el centro de la tierra.
Para
contarnos esta evolución nada mejor que el museo de la minería y de la
Industria, un museo que se deja conocer, un museo donde se expone y se aprende,
un museo que se deja tocar, porque en el Mumi la mayor parte de lo expuesto se
puede tocar, o montarte, excepto la parte de explosivos (gracias a Dios).
Nada más llegar te encontraras con maquinaria grande en el aparcamiento, locomotoras de época utilizadas por la minería, vagonetas, y el enorme edificio de entrada de forma redondeada con dos naves anexas, la visita se divide en dos partes; museo y mina, una vez que entras al museo y sacas el ticket te asignan un turno para posteriormente bajar por grupos a la mina, mientras esperas a ser llamado vas visitando la exposición del museo, básicamente el museo está compuesto de maquinaria empleada en la mina, pero mucha de ella se ve en funcionamiento, o la puedes accionar tú mismo, por poner algún ejemplo yo me subí a una rueda de madera gigante tipo la noria de los hámster que con una persona andando dentro hacia posible la subida del agua, también probé a montarme en alguna de las minúsculas vagonetas que en ocasiones trasportaban a los obreros en una especie de terrorífico trenecito.

Una vez
abajo lo primero es ponerse el casco, seguridad ante todo, vamos andando por un
galería enorme y muy bien acondicionada para facilitar la visita, en el suelo
una pequeña senda de hormigón, una vía de railes para las vagonetas y el resto
tierra o grava, el minero nos va explicando y nos va metiendo en situación, hay
que imaginárselo lleno de polvo flotando en el ambiente, y poca iluminación,
nos enseña cómo van reforzando las paredes en su búsqueda de seguir avanzando y
sujetar el techo, así pues vemos paredes cubiertas con unos maderos grandes
entrecruzados por otros más pequeños, según vayamos avanzando por la galería y
en el tiempo veremos cómo posteriormente se empezó a utilizar el hierro y la
misma piedra para la sujeción en sustitución de la madera, incluso en un tramo
hay un simulación de lo que sería un derrumbamiento, de como los hierros han
cedido ante la enorme masa de piedras y arena.
Nos
cuenta como llevan las tuberías necesarias en la mina, el agua, el aire, se van
abriendo galerías, a la izquierda o a la derecha, hacia arriba o hacia abajo o
en vertical, las betas de carbón son caprichosas, y tienen que ir poniendo a
veces portones a las galerías para canalizar el aire y las corrientes, nos
enseña lo que podría ser perfectamente una beta y se ve una especie de chimenea
que sube en vertical unos 80 metros, han construido al lado de la chimenea una
escalinata para que podamos ascender y verlo, y subimos y te ves engullido en un
cubículo no apto para claustrofóbicos, con luz reducida, y te imaginas a los
profesionales de la mina avanzando en una postura muy forzada y una vez más
cubiertos del polvo del ambiente, así nos decía el minero que hay que echarle
valor porque si no la mina te come.

Entre
los grandes avances también se cuenta con equipos de detección de gases, todo
el mundo sabe que antaño los mineros entraban con un pájaro enjaulado y que
este viviese era la forma de dictaminar que el aire era seguro pero pocos nos
damos cuenta hasta que nos lo cuentan que obviamente no existían ni equipos
led, ni linternas ni nada parecido, asique al entrar con un candil o cualquier
otro tipo de fuego ellos mismos se convertían en su principal enemigo, portando
en sus manos el detonante de su muerte, como apunte nos contó que en Reino
Unido los portadores de los candiles y los que iban abriendo paso eran los reos
condenados a muerte, y aunque suene fuerte decirlo cumplían dos funciones, una comprobar
la calidad del oxígeno (que no existiesen gases) y en caso de encontrar gases
explotaría lo que limpiaría la zona y abriría nuevas vías.

Merece absolutamente la pena ver este museo y descubrir el pasado para entender el presente y ver que gracias al sudor y al esfuerzo de muchos hoy podemos estar donde estamos. Mi enhorabuena también a este minero por enseñarnos y explicarnos también su trabajo.
Muy bueno tu relato! Habrá que ir en Agosto.
ResponderEliminarSi vas por la zona visitaló sin lugar a dudas. Gracias por leerme.
EliminarMuy interesante y educativo
ResponderEliminarRealmente lo es, aunque es mejor escucharlo de boca del minero, a mí me gusto mucho. Gracias Aurora por leerme.
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