Observadores Onanistas

martes, 17 de noviembre de 2015

TIERRA DE CAMPOS. (parte 2).

 Salimos de Amayuelas, de sus casas de orfebrería  y de su arte impresa en fachadas para volver a encontrarnos una vez más con el Canal de Castilla, esta vez en un punto clave, la triple esclusa de Calahorra de Ribas en Ribas de Campos, aquí fue donde comenzó todo, mis pies pisan el lugar donde un 16 de julio de 1753 se puso la primera piedra de esta ambiciosa obra de ingeniería que pretendía unir Castilla con el Cantábrico. Junto a las esclusas aún  se resisten a perdurar en el tiempo los restos de lo que fue una pequeña central hidroeléctrica.

Ya está anocheciendo y nos vamos acercando a Palencia, aún nos queda tiempo y baterías en la recamara y mi guía aun está dispuesto asique hay que aprovechar.

Desde la carretera se vislumbra el Cristo del Otero que es algo así como el Cristo de Rio de Janeiro (Cristo del Corcovado o Redentor) en versión Palentina, y quien no haya aplicado está comparación seguramente miente, la verdad que no tiene nada que desmerecer el uno del otro, vale que el Brasileño está considerado la estatua más grande del mundo incluso reconocida como una de las nuevas siete maravillas del mundo, pero tan solo le saca 9 metros de diferencia, 21 metros el del Otero y 30 el Redentor, y ni siquiera se puede decir que uno sea una copia del otro pues ambos son de 1931, decepciona un poco que no se pueda llegar hasta los mismos pies del Cristo, lo impide una ermita, decepciona aún mas que no se pueda subir a la cabeza del Cristo, se dice que sus ojos son ventanas pero luego me pongo a reflexionar y me doy cuenta que tengo una maravilla arquitectónica a tiro de piedra de casa, parece que valoramos siempre más lo que está lejos.

Bajamos del Cerro donde nos vigila a nosotros y a toda Palencia el Cristo del Otero y nos adentramos en la Ciudad, ya es completamente de noche y bordeamos la Catedral, la bella desconocida iluminada nos muestra su esplendor austero, sin rimbombancias, la pomposidad no es para ella y no con esto escatima en belleza, no vamos a entrar, solo la bordearemos, y veremos sus sorprendentes gárgolas (incluido un fotógrafo y un esqueleto humano) y los alien enfrentados  que moran en el arco de la puerta de los Reyes.  La calle Mayor hierve a estas horas en que los comercios están a punto de cerrar.

Como colofón a nuestra jornada mi “sherpa Palentino” me lleva a una exposición un tanto peculiar ubicada en una residencia de ancianos, se trata de la colección de medicina y farmacia de la fundación benéfica San Bernabé y San Antolín… Hasta ahí todo normal, todo empieza a ponerse emocionante cuando te vas dando cuenta que los artilugios datan aproximadamente de 1900, se puede ver un aparato de rayos X de la época, material quirúrgico de diferentes especialidades, sierras, abrebocas, dilatadores vaginales y hasta una subestación eléctrica que más parece la máquina que llevó a la vida a Frankenstein…  También se pueden ver reproducciones con los objetos reales de lo que fueron la sala de consulta y el quirófano… Y te alegras mucho, muchísimo de lo que ha avanzado la ciencia y la medicina, porque ves lo utensilios y aún rezuman ese "no se que" que hace que te recorra un escalofrío por la espalda.



Pero las jornadas dan hasta donde dan y a esta ya no se le puede pedir más, porque la hemos exprimido al máximo, me alegro por estos nuevos descubrimientos, me alegro de esta invitación tan bien elegida y de estar acompañado de alguien que ha puesto tanta ilusión en compartir este día y estos lugares conmigo, así acepto mil invitaciones.


GRACIAS ADRIÁN!!!.




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