Observadores Onanistas

miércoles, 13 de agosto de 2014

MOVIL EN VENA.



A veces me digo, deja el puto móvil y observa la vida, engánchate al mundo y contempla lo que te rodea… Tengo un universo de información al alcance de mis dedos, veo mi Facebook, el Facebook de otros, reviso mi correo electrónico y lo actualizo cada 5 minutos, no vaya a ser que me pierda algo interesante, activo mi Messenger por si alguien quisiera hablarme, como si no estuviera bastante localizado con el teléfono, whatsapp, sms… Naufrago en internet; videos, música, artículos, blogs… y me convierto en un enfermo-adicto que muere y mata por su chute de tecnología.

A veces no quiero saber nada de la vida, me enfado con ella y la desprecio, huyo, la realidad es una cochambre; ébola, paro, crisis, corruptos, ladrones, Melilla, Gaza y Robin Williams que puso pies en polvorosa, no me extraña, tanto tiempo intentando poner una cara amable a un mundo tan desagradable… Entonces enciendo mi móvil y veo lo que yo quiero ver, las noticias que me interesan, donde a mí me plazca y manipuladas por quien yo prefiera, y si me empalagan las noticias y se me hacen bola puedo ver una peli o todas las temporadas de una serie americana, del tirón, sin anuncios, la televisión como la conocemos a día de hoy está abocada al fracaso.

A veces cuando estoy con gente no hablamos de nada y sin embargo cuando no hay nadie te mandas mensajitos, te cuentas tu vida, envías chorradas o planeas encuentros o quedadas para reunirte y no hablar de nada… Cuando se está en grupo uno queda como dios si recrimina a otro por el uso del móvil: - Joder!!! Deja ya el móvil, estáis todo el día con el móvil!!! Pero si el recriminado eres tú, te sientes jodido e incomprendido… Quieres estrangular al moralista corta rollos… Te duele la bofetada de la razón y posiblemente sea él la próxima cabeza de turco pillado en un arrenuncio, el cazador cazado, casi todos tropezamos en las mismas piedras, entonces será tu resarcimiento consciente o inconsciente y será recriminado sin piedad por sus actos.

A veces voy a conciertos y hago fotos, grabo videos, y al final no sabes si has ido a un espectáculo a pasártelo bien y porque te apetecía o era tu misión ir de reportero más dicharachero… Realmente casi no le has puesto atención al evento, has estado tan pendiente de inmortalizar un momento que luego cuando lo reproduzcas serás consciente que no ha podido captar toda la magia del directo, el mismo directo que te acabas de perder por no centrarte en lo realmente importante, la mayor parte de imágenes/videos acabarán en la papelera o los amontonarás como quien guarda algo importante en el cajón desastre de los trastos. Nostalgia de aquellos años de mechero en ristre en las canciones lentas, la postal actual se nutre de un escenario y multitud de luces de pantallas a sus pies.

A veces creo que podría abandonar el móvil, desenchufar mi wifi con el mundo y desintoxicarme de la red, conectarme a la naturaleza, escuchar la tierra, sorber el aire y respirar humanidad… pero entonces me despierto, con un nudo en el estómago y otro en la garganta, con el sudor humectante de las pesadillas, hecho un ovillo por el pánico de creer haber perdido algo importante de mi ser, como si hubiera sido desmembrado...  pero él está ahí, esperando a ser desbloqueado, solo ha sido un sueño, porque la vida es móvil y los móviles, móviles son.




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