Observadores Onanistas

viernes, 23 de septiembre de 2016

PeregrinaciON. Km 582.

Pues no hay desayuno en el albergue de Astorga... Mochila a la espalda y habrá que buscar algo por el camino, no ha habido suerte en la ciudad, para colmo nos hemos perdido, esta vez no es que se hayan perdido los primeros y los demás hallamos seguido las luces, el problema estaba en que la señal se encontraba justo entre la carretera y un camino y todos hemos interpretado el camino como bueno, así pues kilómetro de ida y kilómetro de vuelta,  2 kilómetros de propina y con el estómago vacío que hace más gracia... Al final un bar, como si fuese un Oasis, en el kilómetro 7, después de hora y media andando a oscuras.

Lo bueno es que el paisaje del camino ya va cambiando,  ya no se ven cereales, maizales, ni tierras de cultivo, estamos abandonando por fin la carretera, y se empiezan a ver vacas, para mi buena señal porque hay pastos, verde, montañas a lo lejos y bosques, no árboles plantados a lo largo de un camino.


Sue ha salido con nosotros esta mañana pero dice que no hará hoy muchos kilómetros que posiblemente hoy nos despidamos,  Peter y yo no nos lo creemos, la Australiana lo mismo hoy se relaja y mañana hace el doble, pero sería un placer volver a juntarnos.


Cruzamos pueblitos, hasta la arquitectura de las casas ya es distinto, es un poco más,  no sé. .. tirando entre Asturiano y Gallego, sin hórreos aún pero con cierto aspecto. En uno de los pueblos nos encontramos los tejados llenos de botijos, no sé si tendrá algún significado para el pueblo o quizás a alguien le dió por poner el botijo en el tejado y todos lo imitaron... se les va a calentar el agua!!!


Llegamos a Foncebadón, un pueblo como detenido en el tiempo, con aires medievales dicen algunos, pero claramente un pueblo que hoy en día vive del turismo y que intenta mantener una seña de identidad que lo diferencia con el resto, pero Foncebadón ya tiene algo que no tienen otros, la subida a el punto más alto de todo el camino de Santiago, donde se encuentra la cruz de ferro, 1500 metros de altitud, que llevamos ascendiendo desde los 870 de Astorga durante 28 km.


En la cruz de ferro la gente deja piedras que simbolizan sus cargas diarias o sus cargas más pesadas, piedras que han acarreado durante todo el camino y que irán a parar a los pies de la cruz, de la que esperarán que les alivie de esas cargas.

Llegados hasta este punto solo queda la opción de retornar los 2 kilómetros de vuelta a Foncebadón o avanzar pero la civilización cuerda más próxima se encuentra a 11 kilómetros, digo cuerda porque entre medias hay una especie de casa o vete tu saber que con alguien que se denomina el último templario.


Sue decide retornar y Peter y yo decidimos avanzar,  al final otra vez se nos va a ir la cosa a los 40 kilómetros... Nos despedimos de ella pero esta vez nos lo tomamos un poco a broma, no se porque tenemos la ligera sospecha de que volveremos a encontrarnos. Empezamos a descender los casi 400 metros de desnivel entre Cruz de Ferro y El Acebo.

La abuela empieza a dar guerra... Más o menos se había portado bien durante toda la mañana, pero la bajada aunque de primeras suene demasiado bonito es bastante pronunciada y con muchas piedras sueltas y a la abuela le cuesta porque tiene que ir frenando y se resiente. Pero una vez más lo hemos conseguido, entrando exhausto en el Acebo y en un albergue  con pinta más de resort de 5 estrellas que de albergue y no es una coña,  con unas vistas increíbles de la montaña... por primera vez en mucho tiempo, producto español, y estoy hablando de personas, llevaba 3 albergues consecutivos en los que el único peregrino español era yo!!! Sentarnos a cenar con dos chavales al lado, oir tu lengua... Si que gusta conocer otras culturas y hablar en otros idiomas o al menos intentarlo, pero de vez en cuando, no tener que forzar tanto ni el oído ni el cerebro... Dios!!! Que a gusto!!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario